La Costa de la Catana

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chusma_selecta
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La Costa de la Catana

Mensaje por chusma_selecta » Vie, 30 Ago 2019, 16:35

Domingo, 9 de agosto de 2015


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Atún fresco de almadraba. 24 euros. Dícese lo de fresco en referencia al dueño del restaurante. El atún lleva en el congelador desde mayo. O desde junio, que es cuando el arte de la almadraba se practica en las neveras de Mercadona. Como el retinto a 28 euros, que realmente es retonto cuando el cliente se lo cree, o cuando no se lo cree pero lo paga, que no se qué es peor. Si el cliente es retonto —o se lo hace— y encima deja propina, recibe las buenas tardes y volverá a ser bien recibido. En cambio si se hace el listo —o lo es— y expone la coincidente textura del presunto retinto con la suela de un zapato, o la mosqueante tonalidad cirrótica del supuesto fresco de almadraba, el camarero comunica el incidente al encargado del local, quien, apuntándose con el índice a la yugular, ordena al camarero que retire el puñal y saque la catana: “Cóbrale 8 euros más por el cubierto, el pan, los picos y el servicio de camareros, y métele el 10% de IVA, y que no venga más”.

Así se va seleccionando a una clientela retonta de la que se predica selecta, y que en cierto modo lo es, porque para conseguir una clientela que se deje abrir la yugular cada vez que se sienta en una terraza hay que elaborar una selección de retontos del culo que, dándosela de ricos —sin serlos en muchos casos— mantienen el negocio de la hostelería de la Costa de la Luz. Pero lo mantienen en unos términos que suponen su propia cruz y la de los esclavos que la trabajan. Esa concepción de la hostelería —según la cual abro tres meses y me rasco los huevos durante los otros nueve— se traduce en una falta de profesionalidad que implica, como una de sus mayores miserias, la explotación de un personal extremadamente necesitado que, entre otras cosas, no ofrece los mínimos de aptitud y actitud necesarios para una profesión tan humana como doblemente misericordiosa: dar de comer al hambriento y dar de beber al sediento; aunque, por otra parte, tampoco sé bien de donde procede la necesidad de esa continua ingesta de calorías en verano, ya que 8 de cada 10 turistas de los que invaden la Costa de la Catana no mueven el culo de la hamaca durante toda la quincena.
Cuando pides un café cortado con la leche fría y sacarina y te traen un puchero hirviendo con azúcar es cuando te planteas cómo estará explotando el empresario –el pirata- al pobre camarero, que si de las doce horas cotiza cuatro ya puede darse con un canto en los dientes. Te bebes la mitad del café, dejas el euro y pico y te marchas con la seguridad de que, por ese café, no tendrás problemas para conciliar el sueño. El personal que ofrece esos mínimos referidos —y algo más— no es contratado en la Costa de la Luz, sino en la del Sol, que no compite en playas con las nuestras, pero que nos da de tacón en servicio y calidad culinaria. Aún así, los hosteleros de la Catana siguen empeñados en el viento de levante como argumento para justificar unos ingresos notablemente inferiores a los que el inigualable entorno podría generar, cuando el promedio de días de levante insufrible que padecemos en los 90 días que van desde el 15 de junio al 15 de septiembre no suele superar la decena...

[artículo completo] --> https://eldesmarque.com/cadiz/la-torre- ... -la-catana
Capitán veneno, Gracias por tanto.
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